
Mirna C. Gonzalez
27 oct 2025
La cultura en la que crecemos define nuestra visión de nosotros y del mundo que nos rodea y mantiene una conexión con nuestros ancestros y tradiciones.
Mi color preferido es el naranja, soy orgullosamente venezolana y mis ojos ven a Latinoamérica de color naranja, este color suele asociarse a la cultura, la creatividad, la innovación y la identidad, de allí el titulo de mi cuento. Me motiva enormemente escribir sobre este tema e invitarlos a pasear por estos ecosistemas humanos para comprenderlos y tenerlos conscientes en estas vidas modernas y aceleradas.
Desde hace unos años me he apasionado con la Economía Naranja, que es el conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual, también se le conoce como la economía creativa y su contribución al empleo en Latinoamérica es del 5,3%, habiendo países que incluso alcanzan el 7%. En Latinoamérica y el Caribe, las industrias culturales y creativas generan anualmente 1.9 millones de empleos, e ingresos superiores a 175,000 millones de dólares. Todos estos datos arrojan que las tradiciones latinoamericanas son una mina de oro que apenas se está descubriendo. Unas proyecciones y cifras que indican que la creatividad, la cultura y el patrimonio es una economía con un potencial muy alto y con un poder que, hasta ahora, continúa creciendo exponencialmente en la región.
Los seres humanos creamos cultura. Nuestras formas de pensar, de sentir y de actuar, la lengua que hablamos, nuestras creencias, la comida y el arte, son algunas expresiones de nuestra cultura. Nuestras sociedades latinas serian grises y vacías sin la música, la danza, los cuentos, la gastronomía, el colorido de esa sabiduría popular que representan legados de identidad qué buscan conservar los valores a lo largo del tiempo. Las tradiciones son aprendizajes culturales que nos alimentan el alma a través de actividades, rituales, hábitos, costumbres, leyendas y manifestaciones que van de generación en generación como una herencia cultural de gran importancia por crear la identidad colectiva y la conexión con nuestras raíces forjando nuestra esencia con gran valor emocional.
Los seres humanos trasmitimos saberes y experiencias por diferentes medios y formas. Los niños aprenden de los adultos y los adultos de los ancianos a través de experiencias y la creación de vínculos, se aprende con todos los sentidos y con lo que experimentamos por sí mismos a través de la convivencia cotidiana. Así se heredan las tradiciones de conocimientos vivos y existentes.
Las tradiciones, tienen varios elementos claves. En primer lugar, se presenta un cierto tipo de ritual ceremonial. En segundo lugar, implican a un grupo de personas; es colectiva y social por naturaleza. En tercer lugar, son preservadas por guardianes, como los historiadores, que tienen acceso al conocimiento detrás de los rituales sagrados y se encargan de difundirlo. En cuarto lugar, apelan a la emoción dentro de los individuos para lograr un mayor sentido de auto-conciencia, siendo este elemento en más clave de todos, ya que lo que genera emociones queda resguardado en nuestra memoria por siempre. Una tradición puede tener un impacto profundo y duradero en la forma en que la persona se ve a sí misma en el futuro y a su vez fortalece el sentido de pertenencia, lo que es una necesidad humana que se expresa a través del aprendizaje y el cultivo de una herencia étnica, religiosa y cultural. Esta identificación es muy importante en la conformación de nuestra identidad.
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La cultura en la que crecemos define nuestra visión de nosotros y del mundo que nos rodea y mantiene una conexión con nuestros ancestros y tradiciones.
En las familias las tradiciones son una fuente de identidad, numerosos estudios han arrojado que las familias que desarrollan tradiciones tienen una conexión emocional más fuerte que aquellas que no han establecido rituales juntos.
Celebrar las tradiciones nos ayuda a mantenernos enlazados a nuestra cultura y es también una excelente oportunidad para el intercambio cultural, la comprensión y el aprecio por las culturas de todo el mundo, más aun cuando hemos emigrado, las tradiciones y costumbres forman parte de nuestra esencia, ellas no necesitan un espacio en nuestro equipaje estas van impregnadas en nuestra piel y en nuestra consciencia por siempre.
Mirna C. González
Conferencista Internacional – Coach de Escenario y Actriz
Fundadora de Teatro Insight
@mirnagonzalez.oficial